AUTORA

LORENA

SALMÓN

Para Lorena Salmón, la vida se divide en familia, pasiones, amores, demonios personales y otros temas, todos ellos plasmados en su libro principal Cómo transformar tu vida para que seas muy feliz. Profesional en periodismo y con amplia experiencia como columnista en importantes revistas nacionales, ha sabido plasmar sus ideas para impactar positivamente en la vida de las personas.

Es también autora del libro Calma, mamá.En sus obras muestra un compendio de sus propias fórmulas, aquello que ha aprendido a través del tiempo y que, a la vez, puede funcionar en la vida de los lectores. De esta manera, recoge diversas herramientas que espera sean de utilidad en situaciones reales de superación, actitud y plenitud.

Ha trabajado para instituciones deportivas de nivel mundial y, además, fundó una importante empresa nacional que hasta el día de hoy dirige con éxito. Su experiencia con la maternidad y su satisfacción como mujer emprendedora fueron plasmadas en los tres libros que escribió: ¿Yo? ¡¿Madre?!, ¿Yo? ¡¿Madre?! Recargada y Las papillas de ¿Yo? ¡¿Madre?!

Después de su experiencia como blogger de moda y conductora de TV en un reconocido medio local, actualmente canaliza su vocación en su blog sobre el bienestar espiritual y corporal. Está enfocada en tratar temas como el empoderamiento femenino, inspiración en relaciones de pareja o familia, consejos para alcanzar un estado de bienestar y felicidad, entre otros. Esto lo logra a través del análisis de situaciones cotidianas y consejos útiles que generan un cambio efectivo.

Lorena Salmón también es experta en yoga y trabaja como instructora de esta disciplina, demostrando así la importancia del bienestar físico para alcanzar la felicidad emocional. Es una personalidad importante para muchas mujeres en el mundo editorial y una fuente de inspiración para aquellas quienes buscan alcanzar un estado pleno.

Transcripción del Video

¿Por qué le tenemos tanto miedo al error? ¿Por qué sufrimos cuando nos equivocamos? Porque, desde que somos chiquititos, en nuestra casa y culturalmente no han enseñado que equivocarse está mal. Está pésimo, no pintes fuera de la raya, dibuja bien. Nos han condicionado a pensar que el fracaso es una tragedia, y es lo peor. Es tanto así, que nos sentimos mal físicamente y hasta emocionalmente. Cada vez que nos equivocamos, nos morimos de la vergüenza, o nos sentimos frustrados con nosotros mismos o con la situación.

No es malo equivocarse

El equivocarse en el fondo está bien , porque nos llena de beneficios. Cuando nos equivocamos aprendemos, no solamente sobre la vida, sino sobre uno mismo:

  • ¿Qué me hace bien a mí?
  • ¿Qué no me hace bien?
  • ¿Con quién debo de juntarme, con quién no?
  • ¿Qué decisiones debo tomar?
  • ¿Qué me gusta?
  • ¿Cuáles son mis límites?

Sin los errores ¿Cómo me pongo mis límites personales? Equivocarnos nos permite volvernos más fuertes y más valientes ante las adversidades de la vida. Porque todos tenemos una capacidad inherente que se llama resiliencia, que nos permite, sacarle la vuelta a lo malo ¡Todos podemos hacer eso! Y podemos aprender, a sacarle provecho a esa capacidad, a través de nuestros errores. Porque, cuando nos equivocamos es donde sacamos esa fuerza interna para seguir adelante.

¿Cómo podemos aprovechar, todas estas equivocaciones que cometemos? En vez de latigarnos a nosotros mismos, y escondernos, y llorar y sentirnos mal cada vez que nos equivocamos.

¿Cómo hacemos para aprovechar ese error y salir adelante?

¡Siendo consciente! La única manera de vivir en general, en este mundo, es siendo consciente de lo que decimos, de lo que hacemos, de las decisiones que tomamos y de las consecuencias de nuestras acciones. Y por supuesto nos vamos a equivocar, porque nadie viene con manual a esta vida. Y nos vamos a equivocar una y otra vez, porque la vida es prueba y error. Pero si somos conscientes vamos a poder seguir avanzando en el camino, como si pasáramos retos. Reto uno, reto dos ¡De eso se trata, de aprender y ser más feliz! La buena noticia, es que los errores nos dan sabiduría. ¡Así que compartamos sabiduría!