No se trata de evitar los errores, sino de saber cómo estos pueden transformarte en una mejor persona. Reflexiona sobre los cambios que necesitas hacer y continúa con tus metas.

La vida está llena de errores. Los fallos en el trabajo, en el hogar, con nuestros hábitos personales, proyectos e incluso en las elecciones más pequeñas del día a día son normales. Pero, ¿representan algo malo?

Imagina que te lanzaste a cumplir uno de tus sueños y no funcionó. No será la primera ni la última vez que fallas y ello no debe significar una derrota. Los errores, fracasos y dificultades te ayudan a crecer, a darte cuenta de qué es lo que necesitas mejorar. Un error es una herramienta de aprendizaje que te permitirá saber qué hacer y qué no, o cómo empezar de nuevo. Enfrentar cada equivocación, tanto las más grandes como las más pequeñas, hará que tu versión de hoy sea mucho mejor que la mujer que eras ayer.

Sin embargo, sabemos que no siempre es fácil lograrlo. Por ello, te ofrecemos algunos consejos para que saques provecho de cualquier situación en la que te encuentres:

  • Evita las comparaciones. Si una persona conocida tuvo éxito en algo que tú también persigues, lo consiguió en menos tiempo o está más cerca de cumplirlo, no te preocupes. Recuerda que cada una tiene sus propios tiempos, limitaciones y recursos.
  • Reflexiona sobre los cambios necesarios. Debes tomar cada error como un aprendizaje que te permitirá reflexionar acerca de lo que puedes mejorar. Gracias a esta experiencia, podrás tomar mejores decisiones y, en caso se repita nuevamente una situación similar, sabrás cómo actuar.
  • Acepta las opiniones. Hay mujeres que ya pasaron por lo mismo y pueden darte un granito de arena para comprender mejor cuál ha sido tu fallo. Aunque al final saldrás hacia adelante por tu cuenta, recibir ayuda te traerá siempre buenos resultados.
  • Rendirse no es una alternativa. Errar es humano. Apenarte, sentir desánimo o frustración es normal. Nadie puede evitar las emociones y sentimientos negativos cuando comete un error. Tómate tu tiempo, habla con quienes tienes más confianza, sé comprensiva contigo misma y mira hacia el futuro. Las tormentas pasan y de ellas se aprende mucho. Lo importante es que analices por qué has fallado y sepas cómo superar, cada vez más rápido, cualquier equivocación.

Poco a poco, tu percepción acerca de los errores irá cambiando. El objetivo no es evitarlos todo el tiempo, sino saber aprovecharlos. Así como las equivocaciones están presentes en el día a día de toda mujer, también se te presentarán nuevas oportunidades.

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