Si estás leyendo esto es porque seguramente te has sentido identificada: lo que necesitas, en tu vida de rol materno, sin duda es calma.

Así que te invito a que te tomes unos segundos para que des tres respiraciones profundas, inhalas por nariz y exhalas por boca, soltándolo todo.( Este ejercicio no tiene pierde)

Ahora que tengo tu atención, calma, quiero hacerte una pregunta para que tú misma te la hagas si hasta ahora ese cuestionamiento no se ha asomado por tu mente: ¿qué tipo de hijos quieres criar? Porque puedes elegir entre criar hijos perfectos – no hay nadie perfecto porque nuestra condición humana es inherente a la equivocación- o hijos felices.

Si tienes la respuesta, ahora toca mirar hacia ti: ¿qué estás haciendo para lograrlo? ¿Qué tipo de madre eres?

Existe 3 tipos de paternidad, de acuerdo a una estudiosa del tema: los autoritarios que crín a base de temor respeto y cero negociaciones, imposiciones, nada de afecto físico ni verbal; los que se creen amigos de sus hijos y nunca supieron cómo ponerles límite y los que mezclan un poquito de allá con otro poquitín de acá y son más bien, democráticos: hablan con sus hijos, les dan amor pero también órdenes con consecuencias y están presentes en la crianza de sus hijos , siempre sin dejarlos sin capacidad de poder decidir por sí mismos.

Una vez más, hagan el favor de observarse: dónde se encuentran ustedes. Donde sean que estén y hacia donde quieran ir, lo importante es que reconozcan que tienen herramientas para ser mejores versiones de si mismas y por ende, mejores madres.

Una de ellas es aprender que mientras aceptemos las condiciones de lo que nos pasa, menos sufrimiento tendremos. De hecho, el sufrimiento mismo viene de la resistencia a lo que no sucede.

Cuando aprendemos a mirar la vida sin tomar la postura de víctimas, todo reto se hace menos complejo. Pero, ¿ cómo demonios logramos eso? Existe una serie de técnicas basadas en prácticas budistas que nos permiten ayudar a nuestra mente a enfocarse en el momento presente ya responder no resistirnos a él. Así como lo leen.

Se llama Mindfulness y ¿saben para que le sirve a una madre? Para autoregularse. Por ejemplo una de los ejercicios más simpáticos que podemos practicar es observar todo lo que nos sucede con cerebro de principiante. Consiste, en pocas palabras, en acercarse a las experiencias con interés y curiosidad, casi con el mismo interés y curiosidad por aquellas cosas que pasan por primera vez.

Es interesante si pensamos que en realidad, todo está pasando por primera vez. Entonces, ver la vida desde esa perspectiva nos da toda un gran variedad de opciones frente a los retos que se nos presentan.

Otro dato que nos ayudará a estar mejores y por ende tener más claridad para criar hijos independientes, capaces de lidiar con sus emociones y pensamientos, con autoestima y confianza, es aprender a tomar una pausa para tener nuestra atención plena en nuestra respiración. Piensen en un ancla, así es nuestra respiración; la principal herramienta para tener una mente calma.

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