¿Sabían ustedes que el oído es uno de los primeros sentidos en desarrollarse? De hecho, a partir de los tres meses dentro del vientre materno, los bebés comienzan a descubrir su propio mundo gracias a la voz de papá y mamá, a los latidos del corazón, respiración y ruidos digestivos de mami. También oyen los diferentes sonidos del mundo exterior.

Pero son los arrullos de mamá y sus cantos, las que hacen de voz tranquilizadora que le permite al niño ir desarrollando sus primera capacidades auditivas.

¿Quién de ustedes, que además sea madre o profesora de inicial, no ha utilizado el canto o la música para calmar a los niños, o para expresar amor, alegría, para interactuar? Me imagino que todas lo hemos hecho. Baby Shark doo doo doo doo doo doo

Cantarle a los niños para calmarlos, para llevarlos a dormir, para comer, para generarles felicidad, para dar amor.

Está científicamente comprobado que la música en los bebés produce cambios a nivel fisiológico pero también ayuda a desarrollar un fuerte vínculo afectivo, con incidencias directas en su inteligencia emocional y autoestima. La música despierta , estimula y desarrolla emociones y sentimientos.

La música sana, la música es alegría pura. Es uno de los principales catalizadores de estados de ánimo, y uno de los más inmediatos.

De hecho la ciencia afirma que mientras más temprano se establezca un contacto con la música, más oportunidades tendremos de fortalecer otras dimensiones de nuestra personalidad.

La música y el cerebro

La relación entra la música y nuestra cabeza se viene estudiando hace décadas. Se ha descubierto que las capacidades musicales se distribuyen en ambos hemisferios del cerebro.

“Una buena orientación en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la música contribuye a mejorar la capacidad de escucha, de concentración, de abstracción, de expresión, autoestima, criterio, responsabilidad, disciplina, respeto, socialización, actitud creativa”.

Los estudios realizados concluyen que la música favorece la capacidad de los niños para la atención y la concentración, mejorando directamente su rendimiento en el colegio. La música estimula la memoria, el análisis, la síntesis y el razonamiento.

La música hace de puente y ayuda al cuerpo y a la mente a trabajar en conjunto. Cuando bailamos al ritmo de la música nos permitimos practicar la expresión personal, dejar que la mente se ponga en estado de relajo- nada como la música clásica (han escuchado de los éxitos de la música clásica para niños, Baby Mozart) y que la emociones guardadas en el cuerpo puedan fluir a través de nuestros movimientos. Y cómo nos expresamos a través de la música: desde bebés respondemos a los estímulos de los ritmos, sonidos, vibraciones y nos ayudamos a través de ella a expresarnos naturalmente siguiendo e imitando los sonidos.

Es por eso que la música resulta una herramienta vital como estímulo para la crianza y la educación , una herramienta de comunicación, aprendizaje y expresión. Es imprescindible que nuestros hijos tengan contacto con esta herramienta de vida desde los primeros años.

Busquen un centro educativo para ellos donde la música sea parte imprescindible de la currícula y en casa, siempre en casa, enseñemos con el ejemplo.

¿Cómo ayudamos entonces a nuestros hijos a vincularse mejor con la poderosa música?

Sin duda, uno de los puntos más interesantes y apropiados es desarrollar el hábito de escuchar música varios días de la semana , asistiendo a presentaciones de grupos y orquestas, cantando una canción en grupo, tocando instrumentos musicales juntos, leyendo historias con música de fondo, armando listas de canciones para situaciones específicas, jugando al karaoke.

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