La vida está llena de obstáculos, adversidades y retos. La resiliencia es la competencia clave que te ayudará a sentir bienestar y afrontar cada una de las situaciones por las que pases. Conoce aquí todo sobre ella.

¿Alguna vez pensaste que no ibas a superar una relación amorosa, un conflicto familiar, una enfermedad, un bajón emocional, tal vez un fracaso con uno de tus objetivos o la pérdida de un ser querido? A veces, los episodios difíciles en la vida requieren de mucha fuerza para superarlos. La clave es aprender de los problemas. Los momentos negativos por los que pases deben ser el motor que te impulse a crecer. Recuerda que mañana serás más fuerte que hoy gracias a la capacidad que desarrolles para afrontar las cosas. Y esto lo lograrás si obtienes una habilidad clave: la resiliencia.

Se trata de la capacidad para adaptarte y manejar cada una de las adversidades con el fin de superarlas y continuar con tu vida. También significa mantener una actitud positiva en todo momento, no solo cuando algo malo sucede. Una mujer resiliente es capaz de afrontar una situación con inteligencia y tener una actitud que la haga prepararse para todo lo que viene, con optimismo, tenacidad, seguridad en sí misma y confianza en sus propias decisiones.

¿Cómo es posible potenciar tu capacidad de resiliencia?

Con cada problema o adversidad, piensa cómo puedes aprender y construir algo nuevo a partir de lo que te sucede.

Haz algunos cambios en tu vida. Si sientes que la presión o los problemas te sobrepasan, puedes realizar cambios pequeños (una rutina distinta o reordenar tus pendientes) o cambios grandes (de objetivos, de trabajo, vivienda o incluso alejarte de personas que no te hacen bien). No tengas miedo de decir no o de distanciarte de ciertas situaciones para priorizar tu salud.

Desconéctate. Date tiempo para ti misma, para meditar sobre lo que realmente necesitas y los cambios que vas a generar. Analiza tus pensamientos y enfócate en relajarte para encontrar soluciones.

Rodéate de gente positiva, que aporte cosas buenas en tu vida y que, en malos momentos, se mantenga a tu lado.

No te preocupes por los cambios y altibajos. La vida está llena de ellos y no siempre puedes controlarlos. Pero lo que sí puedes manejar es cómo los enfrentas.

Cuídate, date tiempo para desarrollar tus propios objetivos y pasatiempos. Es bueno pensar en todo lo que te hace feliz.

Potencia tus habilidades. La resiliencia no es un don que poseen pocas personas. Tú también la tienes. Concéntrate en tus talentos y recuerda que cada problema es solo un paso para crecer.

También te puede interesar este artículo: Lo bueno de estar mal

Si eres una mujer resiliente, esta competencia te ayudará no solo ahora, sino en cada una de las adversidades que enfrentes. Al aprender y superar cada uno de tus problemas, lograrás un buen estado de salud mental y física; además, impactarás e influirás en todas las personas que te rodean.

¿Qué dice la neurociencia y cuáles son sus beneficios?

Es la neurociencia la que define la resiliencia como un equilibrio emocional frente a casos de estrés o presión. Gracias a ella, se logra un mayor control de las situaciones y una mayor capacidad para enfrentarlas. Con el pasar del tiempo, son diversas las ventajas que obtienes:

Mejores resultados en tus objetivos, al aprender de cada fracaso.

Una mayor sensación de bienestar sin importar los problemas o crisis por las que pases.

Autoconocimiento de tus puntos fuertes, de lo que te funciona y lo que no para afrontar las diversas situaciones.

Una mayor flexibilidad; la aceptación de que la vida significa cambios, tristeza y felicidad.

Todo es parte del día a día y lo importante es saber cómo superar cada reto.

La resiliencia no es una habilidad que surja de la noche a la mañana. Con el tiempo, irás aprendiendo a cómo gestionar tus emociones, actitudes y actos conforme enfrentes diversas situaciones. Así, el éxito y el bienestar serán parte de tu vida. No olvides que tú puedes superar todo aquello por lo que estás pasando ahora, mañana será un nuevo día.

ARTÍCULOS RELACIONADOS